No basta con: no ser negativo.

February 23, 2018

 

 

Si estamos interesados en trascender y provocar la manifestación creativa más poderosa en nuestra vida profesional tenemos que ser positivos. 

 

Partiendo de la premisa de que somos seres racionales, emocionales y espirituales consideremos por un momento lo siguiente: En el universo de Dios siempre hay suficiente, y por lo general lo que buscamos está a cierto nivel frente a nosotros; si esos clientes, inversionistas, socios, proveedores, etc.

 

En la experiencia llamada “vida” seguida del adjetivo “profesional”, nunca deberíamos decir sí o no a nada sin antes reflexionar y detenernos, ya que el propósito más importante de la situación que se presenta no siempre es obvio, pero siempre está ahí.  La voluntad de Dios siempre nos llevará a un bienestar mayor si nosotros la obedecemos siempre de manera pro-activa y positiva.  

 

Cuando te mueves en ese conocimiento, simplemente apreciando y reconociendo el espíritu divino que habita en todos nosotros, recibes el carisma de una persona segura de sí misma.  Alguien que tiene confianza en Dios (sin ser aplicado a ninguna religion, simplemente reconociendo un espíritu creador proveedor de todas nuestras habilidades y talentos natos) se encuentra con el mundo confiadamente, alguien que piensa de sí mismo como un seguidor de Dios se percibe como un líder del mundo.

 

Cuando entiendes esto, desarrollas un tipo de luz invisible, un sentido de humilde certidumbre, una excelencia que surge más allá de ti mismo. Tus habilidades, tu inteligencia, tus talentos, tu personalidad, tus circunstancias , tus sueños, se unirán en un patrón hermoso. 

 

Abundancia

 

Fuiste creado para vivir una vida de abundancia con el apoyo del universo haciéndose cargo de tus necesidades materiales. 

 

La naturaleza en sí misma muestra abundancia y no austeridad; sin embargo, a muchos de nosotros se nos enseñó a desconfiar de la abundancia, lo que subconscientemente nos llevó a evitar o al menos a no desarrollar los hábitos mentales y emocionales de una vida abundante. 

 

Necesitamos permitirnos a nosotros mismos abrazar proactivamente la energía de la abundancia. Como ser humano, toda la abundancia del universo te pertenece. Simplemente porque eres tú. 

 

La idea de que debemos luchar para poder experimentar abundancia interfiere con el magnetismo natural que de otra manera trae abundancia.  Hay una diferencia entre tener que trabajar y tener que luchar; el trabajo es un esfuerzo creativo, una extensión justa de energía positiva que atrae la abundancia, y la lucha es una perversión de la energía creativa basada en no entender la relación básica que tenemos con Dios, un poder superior más allá de nuestra comprensión.

 

La ansiedad y la lucha no atraen lo bueno. Tu trabajo es simplemente ser, expresando completamente tu valía interior. 

 

El universo está totalmente programado para ayudarte en tu felicidad y una de las formas en que lo hace es acomodando eventos para que no tengas que preocuparte por tener dinero.  (Es difícil abrirte a esta forma de pensar si no estabas abierto a la idea de tu grandeza interna. El reconocimiento de tu grandeza interna no es ego, es el reconocimiento del espíritu dentro de ti, quien te hace tan valioso como cualquier otra persona. Todos nosotros somos infinitamente valiosos para Dios).

 

A muchos de nosotros se nos enseñó de niños que no debíamos expresarnos mucho, que debíamos bajar la voz de alguna forma. Estos niños se convirtieron en adultos con miedo a ocupar mucho espacio. Es ahí cuando la mente entra en conflicto con el alma porque el alma sabe que de alguna manera estamos aquí para expresarnos. 

 

No hay necesidad de sentirte mal por ocupar un espacio en el universo, el cual, de hecho, es todo tuyo. Estás aquí para alcanzar la gloria del que te envió.  

 

El amor siempre viene hacia nosotros, nuestro trabajo no es salir y encontrarlo, sino permitir que nos encuentre. El dinero también es algo que debe permitirnos sentarnos y recibirlo, al no hacer esto, rechazamos milagros todo el tiempo.

 

Bloqueamos milagros al creer que no puede ser así de fácil. Pensamos que sabemos lo que necesitamos y lo que debemos hacer para obtenerlo. No hay forma racional de formular o predecir de donde vendrá nuestro siguiente milagro. 

 

Es impresionante cómo nuestro ego separa el trabajo del amor. Creemos que el éxito depende de lo que hacemos pero no necesariamente depende de lo que somos. 

 

¿Qué hacer?

 

Siempre debemos considerar la meditación y la oración como formas de alimentar nuestros yo espirituales. Para experimentar milagros debemos abrazar los principios espirituales. Queremos que nuestras mentes racionales y nuestros espíritus se enciendan otra vez. 

 

Así como vemos a la comida como combustible para nuestros cuerpos. Debemos ver la oración y la meditación como combustible para nuestros yo espirituales. 

 

Los músculos espirituales flácidos son, por ejemplo, el cinismo, la negatividad, la consciencia de víctima, las críticas y el miedo.  

 

La oración expande nuestra consciencia y los beneficios de la meditación van más allá de desestresar la mente, de hecho, la meditación la expande; nos da entendimiento y edifica en nosotros sabiduría y compasión. Ambas nos llevan por el camino hacia las personas que queremos ser. 

 

 

 

 

 

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